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China endurece la censura

Wed, Oct 1, 2008

De Interes

Las autoridades chinas no sólo ocultaron el fraude de la leche adulterada con melamina para no perjudicar la imagen de los Juegos Olímpicos de Pekín a principios de agosto, sino que ahora han endurecido la censura en los medios de comunicación para atajar el escándalo una vez que ha salido a la luz pública. Y es que la sociedad china está indignada tras destaparse que 22 de las 109 compañías del sector – una quinta parte – han mezclado su leche con esta peligrosa sustancia química, presente en plásticos y fertilizantes, para aparentar que tenía más proteínas cuando en realidad resulta tóxica. Como consecuencia, unos 54.000 bebés, la mayoría menores de dos años, han resultado intoxicados, de los cuales ya han muerto cuatro por generar piedras en el riñón y un centenar continúan hospitalizados en estado grave al sufrir serias insuficiencias renales.
A pesar de que se conocían quejas de consumidores desde diciembre de 2007 y de que el primer lactante falleció el pasado 1 de mayo, la principal empresa implicada en el fraude, Sanlu, esperó hasta el 2 de agosto para informar al Gobierno local de Shijiazhuang, la capital de la provincia de Hebei donde dicha marca tiene su sede. A su vez, los responsables locales taparon el escándalo, prohibieron a los periodistas investigar sobre el mismo y no se lo comunicaron hasta el 9 de septiembre a las autoridades provinciales, que a su vez se tomaron un día más en avisar al Gobierno central.
Como suele ser habitual, el régimen de Pekín ha descargado la responsabilidad del ocultamiento en las autoridades y cuadros del Partido Comunista provinciales y locales, pero lo cierto es que está haciendo todo lo posible para silenciar la controversia. Para ello, ha intensificado la censura en los medios desde que estalló el escándalo el pasado 11 de septiembre.
Tan sólo un día más tarde, el Departamento de Propaganda del Partido Comunista de China ordenó a todos los medios nacionales utilizar sólo la información sobre la leche contaminada difundida por la agencia estatal de noticias, Xinhua. Así lo ha denunciado la organización Defensores de los Derechos Humanos Chinos (CHRD), que citó otras directrices encaminadas a suavizar o minimizar las noticias, como retirarlas de las secciones y espacios más visibles, centrarse en la respuesta dada por el Gobierno y recoger aspectos más positivos y no críticas a la gestión de las autoridades.
En la prensa chinaAdemás, al “Diario de Hebei”, “Zawen Bao” y a otros periódicos de la provincia donde se radica la empresa Sanlu se les ha prohibido investigar el fraude y publicar artículos sobre el mismo que no hayan pasado por la supervisión de Xinhua y del Departamento de Propaganda.
El 13 de septiembre, el periódico “Fin de Semana del Sur” rechazó incluir un reportaje sobre el asunto elaborado por uno de sus periodistas, He Feng. Curiosamente, este mismo reportero ya había sido censurado en julio, cuando obtuvo información sobre los perniciosos efectos que tenía sobre la salud la leche en polvo para bebés de la marca Sanlu.
Otro caso denunciado por el CHRD tuvo lugar el 22 de septiembre. Al empezar el popular programa “Detrás de los titulares” de la televisión de Hong Kong Phoenix, su presentador, Dou Wentao, dijo que se había visto “obligado a cancelar” el tema de debate previsto porque “no era el momento oportuno”. No hace falta ser muy listo para adivinar que dicho coloquio iba a versar sobre la “problemática leche en polvo”.
Dos días después, Qi Yanchen, un escritor y economista de Hebei que ya estuvo en prisión entre 1999 y 2003 por expresar sus opiniones libremente, fue citado por la Policía después de criticar el papel del Gobierno en el escándalo de la leche en una entrevista con Radio Free Asia.
Como suele ser habitual, el régimen de Pekín ha descargado la responsabilidad del ocultamiento en las autoridades
Junto a esta nueva ofensiva contra el derecho a la información, Reporteros Sin Fronteras denunció que otra revista financiera, “China Business Post”, ha sido clausurada durante tres meses por alertar sobre la mala gestión de una oficina del Banco de la Agricultura de China en la provincia de Hunan. Como dicha publicación está registrada en Mongolia Interior, la ley le prohíbe investigar asuntos de otra provincia, aunque a nadie se le escapa que el verdadero motivo del cierre han sido las críticas a los responsables de dicho banco público.
Tal y como explicó al diario “Financial Times” Bruno Wu, editor de la revista y propietario del grupo Sun Media, “ha habido un abuso de la autoridad administrativa” para silenciar a esta publicación, que vende unos 400.000 ejemplares a la semana.

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