De campeona olímpica a reclusa que suplica clemencia al presidente de EE UU, George W. Bush.
La realidad de Marion Jones (32 años), otrora icono del atletismo mundial, es tan desesperada que ha solicitado que le sea conmutada la pena de seis meses de cárcel por haber mentido a los agentes federales sobre el consumo de sustancias prohibidas y participar en un fraude de cheques.
Ahora, es el dirigente de su país quien debe decidir si elimina la pena que la ex atleta lleva cumpliendo desde el 7 de marzo en la prisión de Fort Worth (Texas). Precisamente, Bush acompañó el lunes a los atletas que irán a Pekín.
Según el Departamento de Justicia estadounidense, que no quiso especificar cuándo le llegó la petición de Jones, cada mes reciben cientos de solicitudes de presos que, posteriormente, se cursan a la presidencia junto con una recomendación. Muy pocas de ellas son tenidas en cuenta.
Deudas
Jones, madre de dos hijos, vive una situación crítica no sólo por su reclusión en prisión. En junio, ya se declaró en un estado financiero precario, con sólo 2.000 dólares en efectivo. Y aún debe reembolsar a la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) el dinero cobrado por premios, que se estima en unos 700.000 dólares.
El calvario de la ex corredora empezó en octubre, cuando admitió que había mentido ante un tribunal federal (en noviembre de 2003) acerca del uso de esteroides.
También fue castigada por un fraude financiero en el que estaba envuelto su ex pareja, Tim Montgomery, padre de su hijo mayor y ex plusmarquista de los 100 metros, en una confabulación para cobrar millones de dólares mediante cheques falsos o robados.





![Validate my RSS feed [Valid RSS]](valid-rss.png)





Leave a Reply