
Esta angustiosa frase refleja que existe algo mayor que el miedo a la muerte, y es la preocupación de que un mal día nos encontremos dentro de un ataúd, solos, sin poder movernos, en una oscuridad completa, casi sin oxígeno y conociendo plenamente que hemos sido ¡enterrados vivos!
En todos nuestros países y en distintas épocas se han dado a difusión casos donde, aun dentro de la caja mortuoria e incluso en el mismo instante del velatorio, los individuos se levantan y, ante el susto de todos los presentes, vuelven a vivir.
Tuesday, December 30, 2008
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